En mi adolescencia escuché mucho la frase «…y el pescado sin vender«; ¿la conoces? Se dice cuando hay un atraso sobre algo, y se hace alusión al pescado porque claro…, ¡si no se vende se echa a perder!

Sin embargo, también tiene un significado más oculto que yo no entendí hasta varias décadas después y vaya, es siniestro.

Es un programa oculto instalado en tu mente que dictamina que vas tarde. Y no es que llegas 20 minutos tarde a una reunión, es que vas 20 años tarde para tener la casa que querías tener. Y no es solo la casa.

  • El viaje a Asia o Europa.
  • Los hijos que querías disfrutar a la edad que tienes ahora.
  • Los ahorros que ya casi te permitirían un retiro digno.

No importa quién seas ni tu momento vital. Si abriste este artículo sé que tu lista es mucho más amplia.

La sensación es horrible porque esa trampa mental, en el fondo, sugiere que el único remedio posible es la resignación. Juan Gabriel lo inmortalizó en una de sus canciones:

«…Dios perdona pero el tiempo a ninguno».

Si a ti, o a alguien de tu entorno le pasa, te invito a seguir con la lectura. Hay cosas que podemos hacer.

Primero: comprender con mirada amorosa

Antes de preguntarte cómo salir de ahí, necesitas dejar de tratarte como un verdugo, como si hubieras echado todo a perder a propósito.

No conviertas tu historia en condena

Sentir que vas tarde en la vida no es gratis. Tiene un costo que, por lo general, lo pagas en cuotas de culpa. Todos los meses y para siempre: nunca lo terminas de pagar.

Así que el primer paso es mirar «hacia adentro», pero la actitud con la que lo haces es más importante de lo que crees. No busques tratando de encontrar responsables (culpables) porque siempre llegarás a la misma fuente: tú.

  • «¡Por qué le habré hecho caso…!»
  • «¡Por qué mejor no le hice caso…»!
  • «Si hubiera estudiado…»
  • «¿Por qué lo habré permitido? Yo siempre tan &%#»#»

Una mirada amable, comprensiva y amorosa contigo y tu historia es fundamental. Siempre que trabajamos nuestro interior tocamos fibra sensible, que duele. Así que trátate bien, como si lo hicieras con alguien que amas, ¿de acuerdo?

Nadie se siente atrasado a solas

El malestar aparece al comparar tu realidad con la de los demás, pero nunca te comparas con cualquiera. Sucede que tu mente es cruel, y únicamente vas a fijarte en aquellos que tienen o hacen lo que tú anhelabas. Y si eso no te alcanza, tienes Instagram en tu bolsillo para encontrarte con vidas «perfectas», que pueden hacer sentir miserable a cualquiera que se lo proponga.

Además de la «vara externa», muchas veces no sufrimos por lo que tenemos, por los logros que has obtenido en tu vida; sino por lo que creías que ibas a obtener a la edad que tienes ahora es decir, la vara de tus expectativas.

Es importante que entiendas esto porque en gran medida, la sensación de ir tarde en la vida es el resultado de una narrativa interna que has construido desde tu niñez. No es la realidad, es lo que has construido en tu mente.

Segundo: la versión que te cuentas no es la verdad completa

No se trata de pelearte con lo que sientes, sino de empezar a dudar de la historia que tu mente construyó alrededor de eso.

Casa vemos, hipoteca no sabemos

Por lo general, siempre preferimos la certeza sobre la duda, ¿estás de acuerdo? Nos hace sentir más cómodos y seguros. Pues bien, en este caso vamos a ir a contracorriente, y vas a dudar de todo. Bueno, ¡todo no! De ti no.

Vas a dudar de historias de éxito, sobre todo las de «éxito rápido». Viajes o vidas perfectas a través de anécdotas, chismes o redes sociales; en el mejor de los casos se tratan de fragmentos de vida que sus protagonistas necesitan mostrar para ganar validación y reconocimiento.

Entonces, esa vara perfecta con la que estabas comparando tu vida se trata, en el fondo, de una carencia.

Para ayudarte a dudar de todo eso que quizás te atormentaba, te comparto otras cosas que no vemos:

  • Cuerpos delgados vemos, salud no sabemos;
  • Sonrisas vemos, llanto no sabemos;
  • Cena romántica vemos, pleito en el coche no sabemos;
  • Familia perfecta vemos, miedos y silencios no sabemos;
  • Coche nuevo vemos, patrimonio no sabemos;
  • Fotos lindas vemos, historias detrás no sabemos.

¿Y si la vida tiene algo especial para ti?

Cuando llevas tiempo sintiendo que vas tarde, tu mente se acostumbra a leer todo como prueba de fracaso. Si alguien avanza, tú fallaste. Si alguien compra casa, tú te atrasaste. Si alguien forma familia, tú perdiste el tren. Si alguien prospera, confirmas que hiciste algo mal.

Esas conclusiones son tu narrativa, no la verdad completa. Es la inercia de una mirada que lleva demasiado tiempo castigándote.

En ese estado, es normal creer que nada especial vaya a sucederte nunca. Lo puedo entender perfectamente. Por ese motivo, comenzar a practicar la «duda consciente» es fundamental. Por eso comencé esta sección con «Casa vemos, hipoteca no sabemos», para que te animes a dudar.

No necesitas ganar la lotería para comprobar la magia de la vida, solo detenerte a observar las cosas simples y cotidianas que suceden a tu alrededor, En poco tiempo, te aseguro que tu capacidad de asombro no dejará de ejercitarse.

Tercero: date un voto de confianza

Sé amable contigo y póntela más fácil: no necesitas recuperar los años perdidos ni resolver toda tu vida. Solo vuelve a moverte.

No necesitas recuperar el tiempo perdido

Es que la frase anterior, en sí misma, es un error conceptual. No hay tal cosa como «tiempo perdido». En cada momento de tu vida, desde que eres un tierno bebé hasta ahora, hiciste lo mejor que podías con lo que tenías y sabías.

Entenderlo te dará claridad. Aceptarlo te dará paz.

Solo sigue, no hay nada que lamentar.

Haz el primer movimiento

Con miedo, con la cabeza hecha un lío, anímate a dar ese primer paso. Créeme, no te sentirás mejor. Sí, sí, lees bien. escribí «NO te sentirás mejor». Es que el primer paso no suele reconfortar, ni tampoco te da confianza, que es el tema que estamos tratando aquí.

Entonces, es lógico que te preguntes porqué lo recomiendo. Al menos, ¡yo espero que te lo preguntes!

El primer paso es importante porque, aún hecho un lío, con miedo o angustia o lo que te suceda en ese momento, se abre ante ti una oportunidad inmensa: la de darte cuenta que aún así, estás de pie. Estás resistiendo. Estás afrontando tus pesadillas… ¡y estás de pie!

Vaya, eras más fuerte de lo que creías, después de todo. Para eso, es el primer paso.

A continuación te comparto tres criterios que te serán muy útiles para este paso, y todos los que hagas.

«Parte de donde estás, usa lo que tengas, haz lo mejor posible».

Parte de donde estás

No desde donde crees que deberías estar. No desde la versión de ti que no se equivocó, que no se cansó o que no tiene miedo.

Desde aquí. Desde la vida que tienes hoy, desde el cuerpo que tienes hoy, con la claridad que tienes hoy.

Porque una de las trampas de sentirte que vas atrasado es que querer empezar desde un lugar imaginario que, como no existe, no empiezas nunca.

Usa lo que tienes

Si te enfocas en lo que te falta, sentirás que no tienes nada. Pero sí, claro que tienes muchas cosas.

Tienes experiencia. Tienes heridas que han sido grandes maestros. Tienes memoria, criterio, y lo más importante: te tienes a ti.

Haz lo mejor que puedas

Atreverte a dar lo mejor, en el lugar en el que te encuentras y con los recursos disponibles; ya es motivo suficiente para que termines el día con una sonrisa.

Confía en que el movimiento y la suma de pequeñas victorias harán su magia: más temprano que tarde, volverás a confiar.

 

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Si te animas, escríbeme y cuéntame en qué punto estás.

A veces, el solo hecho de empezar a escribir puede destrabarte. En el movimiento vas a encontrar claridad.

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